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Germán David Jiménez

“Germán David es un ser único, inigualable, con una energía que contagia” dice la madre del pequeño, Sandra Milena Rojas.

Es el año 2010 y Sandra Milena está esperando su segundo hijo, después de la felicidad de haber tenido una pequeña niña en casa, ella con su esposo, madre, hermana y la niña, que ahora sería hermana mayor, están a la expectativa de recibir al nuevo miembro de la familia. Ya sabiendo que era un niño se emocionan aún más, y anhelan que llegue el día de recibirlo en casa.

Un embarazo normal y muy tranquilo fue el que vivió Sandra Milena, inclusive mejor que cuando nació su primera hija. Pronto llegó el día esperado, donde por fin iban a conocer el nuevo miembro de la familia, que iba a llenar aún más de amor el hogar; Germán David, así nombraron al pequeño, que desde que nació trajo felicidad, amor y mucha unión a su familia. 

Tiempo después, Sandra, la madre del pequeño empieza a notar que su hijo no se mueve mucho, un poco angustiada consulta a una doctora, quien afirma que el bebé estaba bien de salud y su comportamiento era el normal en un niño juicioso. Sin embargo Sandra no queda muy tranquila y no descarta que algo le suceda al niño, por ello sigue indagando. 

Después de unas semanas, Sandra contacta a un pediatra que conoció gracias a su prima; planean una cita a la que va muy puntualmente con su bebé. Cuando llegan el doctor empieza a revisar al niño, hace uno que otro movimiento, mira la reacción de sus reflejos y con una expresión un poco confusa le dice a Sandra que el niño tiene algo raro, pero que sin embargo era mejor hacerle exámenes más a profundidad para saber qué era.

Los exámenes que debían hacer eran muy costosos, razón por la que Sandra decide acercarse a la EPS a solicitarlos. Después de mucho tiempo de espera, y el niño ya con dos meses de nacido, empiezan a hacer los estudios pertinentes. Los resultados fueron los más demorados, pues los entregaron aproximadamente cuatro meses después. 

El bebé ya con seis meses, es diagnosticado con parálisis cerebral y déficit cognitivo, los médicos decían que el niño nunca se iba a mover y no iba a realizar acciones como caminar, sentarse o jugar como los niños de su edad. Asustada, Sandra y su familia empiezan a investigar todo acerca de la discapacidad de Germán y cómo podían ayudarle. En medio de toda la situación que estaban viviendo, el amor y la unión de familia les permitió buscar soluciones. 

“Yo decía que era mentira eso de que mi hijo nunca iba a caminar” pensaba Sandra muchas veces y su esposo compartía su posición, pues siempre tuvieron la fe de que todo estaría bien. Semanas más tarde, el niño empieza terapias físicas, de lenguaje y ocupacionales, donde empiezan a ver resultados favorables en la salud del pequeño.

Con año y medio de edad, Sandra descubre un proyecto liderado por la Alcaldía de Suba para niños con discapacidades, donde hacían equinoterapia, (empleado por profesionales de la salud física o mental para promover ayuda terapéutica con caballos, con el fin de fortalecer habilidades neuromusculares). 

Esto podría ayudar a Germán, por ello, Sandra va a buscar un cupo para su hijo; en la Alcaldía le dicen que el curso es para niños de dos años en adelante, sin perder la esperanza esperan que pasen los seis meses para que Germán David pudiera ingresar. Así fue, ya con la edad necesaria para hacer parte del proyecto, el pequeño inicia sus clases en Cota. No fue sencillo el proceso, pues las clases eran lejos de su casa, debían coger transporte que en ocasiones se demoraba mucho y no los dejaba cerca, por ende, tenían que caminar en medio del barro; sin embargo, Sandra acompañaba a su hijo en todo. 

En estos ejercicios Germán desarrolló la fuerza suficiente en su cuerpo para poder sentarse y hacer nuevas actividades. Después del programa, una trabajadora de Integración Social, afirma que ya es momento que el niño ingrese a un jardín infantil, pues allí podía seguir desarrollando sus capacidades. 

Con temor de que su pequeño se enfrentara a un  mundo totalmente desconocido, a compartir con más personas, Sandra con ayuda de su familia toma la decisión y empieza a reunir los documentos necesarios para el ingreso del niño al jardín. Es así como Germán David ingresa al centro infantil, donde tuvo un acompañamiento de profesionales para su desarrollo, allí adquirió muchos de los conocimientos que utiliza a diario para desenvolverse.

El jardín fue una época enriquecedora para la vida de Germán David, allí estuvo un año más. Posteriormente, el niño entró al colegio, donde a pesar de las dificultades que tuvo por el bajo conocimiento de inclusión en la institución, destacó y se adaptó a los cambios que esto trajo consigo. Con el tiempo los niños empiezan a involucrarse con Germán y se crean grandes amistades.

En el año 2018, pensando que era una academia deportiva, Sandra conoce FUNDEI por sus clases de deportes; con intriga de saber que ayudaban a personas con discapacidades decide acercarse a una clase en el parque Fontanar de Suba. Conociendo a las personas encargadas se da cuenta que hacen su trabajo con pasión y amor, desde ahí ella con su hijo asisten a la fundación.

En FUNDEI Germán desarrolla su potencial en artes, es un apasionado por usar su cuerpo para comunicar, además día a día fortalece sus capacidades motrices y mentales gracias al acompañamiento constante de profesionales. Su madre también es beneficiada, pues a pesar de los obstáculos que ha tenido en su vida, allí puede aprender nuevas cosas para su beneficio personal. 

Las personas más importantes para la vida de Germán David son su abuela, su madre, tía, y hermana, con quienes tiene una relación especial. Su hermana es una apasionada por indagar sobre las múltiples discapacidades, es así como ella también ayuda como voluntaria en FUNDEI, y acompaña a su hermano en cada proceso. 

Hoy Germán David es un niño feliz, rodeado del amor de su familia. Es una persona alegre, demuestra que no hay dificultades, todo se trata de aceptar cada reto con actitud positiva. Toma cada experiencia como un desafío para poder crecer y hacer feliz a las personas que lo rodean. 


Joel Andrés Bernal Garzón 28 años

Cariñoso, obediente, respetuoso y aunque en edad ya es adulto, su personalidad aún es como la de un niño. Así es Joel Andres.
Con una hermana mayor, Joel fue el segundo bebé en llegar a su hogar. Emocionados, sus familiares esperaron con ansias la llegada del nuevo integrante a la familia. Un día, mientras aún estaba en embarazo, Gladys, la madre de Joel, salió como era de costumbre a hacer sus labores en el campo, en el camino se tropezó y cayó fuertemente en la raíz de un árbol. En el momento fue solo un golpe fuerte, sin embargo pudo pararse y seguir su camino.
Después de haber llevado un embarazo muy tranquilo al fin llegó el día del parto; por fin iba a tener en sus brazos el segundo hijo que estaba esperando. Ese mismo día, advirtieron a su familia que el pequeño iba a tener problemas para desarrollar el lenguaje, pues tenía frenillo. Era un problema menor que se podría fortalecer con terapias, por esa razón sus padres no se preocuparon mucho.
Con el paso del tiempo, y con algunas dificultades en casa, Gladys tomó la decisión de emprender camino a la ciudad de Bogotá, pero el pequeño Joel se quedó en el campo con su padre. Mientras Gladys trabajaba y ahorraba para dar una mejor vida a sus hijos, Joel en el campo le ayudaba a su padre, con algo de dificultad pues no podía moverse como cualquier niño de su edad.
Vivió toda su infancia en el campo con su padre, hasta que Gladys ya estable lo llevó con ella, se le dificultaba hacer actividades por sí solo, tales como bañarse y amarrarse los zapatos. Gladys vio la posibilidad en la ciudad de llevar a su pequeño al médico, pues sabía que quizás sería más fácil que le realizarán cualquier tipo de examen que requería su hijo. Allí el médico decide hacerle un encefalograma.
Días después llegaba la hora de conocer los resultados , Y Gladys con un poco de temor en sala de espera estaba atenta al llamado para los resultados. Sentados, el doctor empieza a mostrar imágenes, que parecían solo manchas de color negro; mientras este señor de bata blanca continúa hablando, indica que habia un pequeño punto en la parte de atrás de la cabeza del pequeño, era una fisura que apenas se alcanzaba a ver.
Mientras el doctor hablaba, empieza a explicar que el niño tenía déficit cognitivo, aunque no era profundo, su madre se preocupaba. “Fue terrible saber que mi único hijo varón tenía eso, no me esperaba tal noticia” eso pensaba Gladys. Sin embargo, ella tomó esa noticia como un nuevo desafío de la vida, que con amor y paciencia podía sobrepasar. Al llegar a casa le contó a las hermanas del niño, quienes con amor lo recibieron y se propusieron colaborar en lo que les fuera posible.
Semanas después, Gladys llevó a su hijo al centro Crecer, donde brindaban atención con especialistas, y Joel empezó a fortalecer nuevas habilidades; allí duró 8 años. Ya mayor de edad, más independiente, y con amor y pasión por las artes, Gladys lleva a su hijo al centro Musical Batuta, donde se enamoró más de la música, allí resaltó por su compromiso con este arte.
En el año 2018, Gladys gracias a una amiga conoce la Fundación de Desarrollo y Emprendimiento Integral (FUNDEI), una entidad que brinda apoyo de profesionales a personas con discapacidad cognitiva y sus familias. Gladys se anima a visitar la fundación, el primer día conoció una parte del equipo de trabajo, y al salir de allí se llevó una excelente impresión de la fundación.
Desde entonces empezó a asistir los días sábados. En FUNDEI Joel ha desarrollado aún más habilidades, pues antes no se le facilitaba socializar con personas, y allí además de hacer lo que más le gusta, que es el arte, ha hecho grandes amigos de vida. Es una persona que respeta a todos, y aporta cada día nuevas experiencias enriquecedoras para los demás y para él mismo.

Juan Camilo Martínez Chaparro 12 años

Paciencia y mucha felicidad, eran los síntomas que abundaban en Roxana Chaparro, pues se aproximaba el momento de ver el rostro de aquel bebé que con amor había cuidado en su vientre. Pero algo inesperado ocurrió, al sexto mes de embarazo los médicos dicen que el bebé viene con una hidronefrosis derecha (exceso de líquidos en los riñones) y que por ese motivo debía ser operado en el momento de nacer. Tras varios exámenes, los doctores se dan cuenta que el tiempo gestacional no coincide con el tamaño del bebé, sin embargo, a los ocho meses se ven obligados a sacar al bebé del útero.


Nueve en punto marcaba el reloj aquel día que nació el pequeño y con algo de alivio su mamá recibió la noticia que no había necesidad de operarlo de hidronefrosis pero sí debía pasar toda la noche en observación, pues era muy pequeño. Es así como a la 1 de la tarde del siguiente día Roxana puede observar a su bebé Juan Camilo; estuvo 15 días en la incubadora con fototerapia y varias transfusiones de sangre porque se le bajó la bilirrubina, sin embargo, su madre nunca se apartó de él.


Juan para ser un bebé de ocho meses era muy pequeño y presentaba bajo peso, aun así tras 15 días de observación le dan salida del hospital luego de estar en el plan canguro, donde orientaron a su madre sobre los cuidados que debía tener con el pequeño. Con un mes de edad, Roxana descubre una celulitis de dedo derecho, razón por la que ingresa hospitalizado al niño 15 días más; en este tiempo, le da una hipertensión pulmonar, por ello al salir del hospital se le recomienda usar oxígeno, con el cual el pequeño dura cuatro meses.


Juan tenía un año y medio cuando empieza a caminar, le da un paro cardiorespiratorio por unas acidosis tubulares, lo que hace que vuelva al hospital por 15 días más. De allí salió bien, y posteriormente estuvo en estudios de genética donde se diagnosticó Síndrome de Russell Silver (se caracteriza debido a que es una discapacidad de crecimiento de origen prenatal, facies característica y asimetría de extremidades). En ese momento, el amor fortalece a Roxana, pues era una noticia que no esperaba, lo único que ella quería era que su bebé estuviera bien, por eso, sigue acompañando a Juan en todo.


En medio de la situación, Roxana estuvo acompañada de su hermano, quien murió al poco tiempo de nacer Juan, también de su esposo, quien ha estado acompañándolos en cada proceso, decepciones y victorias. La hermana de Juan también ha estado pendiente, aunque ella es mayor comparte con él y lo cuida. Para Juan compartir con su familia es importante, el pasar tiempo con su hermano con quien puede jugar y explorar nuevos mundos en su imaginación.


Juan ingresó al jardín con 4 años de edad, con temor su madre estuvo pendiente de todo, en este lugar jugaba mucho con sus compañeros; aunque era un poco inquieto su profesora lo quería. Al poco tiempo Roxana sacó al niño de este jardín, y lo llevó a uno privado con el fin que él aprendiera más, la profesora era una amiga de la familia y ya tenía conocimiento de la situación.


En este nuevo lugar Juan se desenvolvió de una manera especial, pues no había dejado el pañal y allí con apoyo de sus maestras lo logró, además aprendió a leer y a escribir. Juan culminó su etapa de jardín y su madre muy agradecida con el proceso de su hijo se despidió de la etapa de jardín y embarcaron rumbo a un nuevo proceso de vida, la escuela.


En este lugar han conocido maestras que apoyan el proceso de Juan, y su madre siempre procura inculcar que el trato debe ser igual para todos, y que por ello no debe existir discriminación o menosprecio por las personas en condición de discapacidad. “Juan es un niño muy funcional, por eso hay que tratarlo de manera normal” afirma Roxana Chaparro. Aunque hay algunas clases que se le dificultan, se han buscado nuevas maneras de adaptarlas a él.


Allí en la escuela, en una reunión con la educadora especial, se menciona FUNDEI, una entidad que apoya el proceso de personas con discapacidades y fortalece múltiples habilidades. Es así como Roxana asiste a FUNDEI “me gustó y ahí estoy”.


FUNDEI es la primera fundación a la que asiste Juan con su madre, aunque existen varias Roxana no creía que el acompañamiento fuera el adecuado en estos lugares, mientras que en esta pudo ver la inclusión e integración para todos. Además se apuesta al crecimiento personal y familiar de los integrantes de la fundación. En FUNDEI, Juan ha fortalecido sus habilidades en las artes, sus clases favoritas son dibujo y danzas; con la danza ha podido desarrollar expresión corporal y nuevos movimientos.


Allí hay un acompañamiento de profesionales en múltiples áreas y esto ha ayudado a Juan a poder expresarse y crecer a nivel personal, pues algunas actividades que se le dificultaba hacer, ya le son más fáciles. Cada sábado con emoción entra a clase de danzas donde se desenvuelve como todo un bailarín profesional. A clase de dibujo siempre llega con una sonrisa y emociones que a la hora de dibujar le ayudan a plasmar en papel todas esa ideas que imagina.

Giovanny Alexander Sanchez Galindo

La alegría y la ansiedad los consume. Por un lado la alegría de saber que muy pronto verán a su hermano menor nacer, por otra parte la ansiedad de verlo y saber que todo está bien. Mientras tanto, en el hospital realizan un cesárea; un parto algo tradicional pues el médico afirmaba que la luz y otros elementos utilizados en la ecografía le hacían daño al bebé.
Fueron ocho meses de embarazo y muchos dolores que alertaban a Luz Marina que algo no estaba bien, por esa razón, decidió ir al médico en compañía de sus hermanos; allí los doctores se alarman, pues el embarazo de Marina fue de alto riesgo y ella nunca lo supo, esto obliga a los expertos a adelantar el parto. Una cesárea donde se pudo observar por el reflejo de una bombilla que el bebé estaba en la parte superior del vientre. Es el momento en el que Luz Marina da a luz a Giovanny.
Ese mismo día Luz recibe a su niño, pero ella puede notar que el bebé tiene algo extraño en la cabeza, sin embargo, el médico dice que es algo normal y que con el tiempo le pasaría. Dan de alta a Giovanny y a su madre, sin embargo en poco tiempo se infecta la herida de la cesárea, razón que la obliga a volver al médico. Al final, se pudo tratar la infección y ella sale para compartir en casa con sus hijos.
Pasaron cuatro meses con normalidad, pero un día Giovanny tuvo una convulsión que los obligó nuevamente a ir al hospital. Allí lo trata el neurólogo y le toma varios exámenes, luego de esto le comunica a Luz Marina que su pequeño nunca iba a poder moverse y realizar actividades de una manera normal. “Esos días fueron muy duros para mí, porque no alcancé a cumplir la dieta, yo tenía que llevar a mi niño al médico” dice Luz Marina mientras su voz se quiebra.
Ya con dos años de edad el pequeño no se movía. Tras varias visitas de rutina al neurólogo, Luz Marina pide que se brinde una ayuda extra al niño, con la esperanza de que mejore su situación. Es así como se inician terapias físicas, de lenguaje y demás, allí tuvieron éxito y pasados los dos años Giovanny empieza a caminar; con una alegría indescriptible su madre y padre celebran los primeros pasos de su niño.
Aunque la situación económica era complicada, su esposo la apoyaba en todo. Mientras Luz Marina estaba en el hospital, su esposo trabajaba y los hijos mayores se quedaban al cuidado de su abuelo. En las noches, al terminar el turno de trabajo el padre de Giovanny iba a ver a su hijo, mientras su esposa iba a dejar todo en orden para los pequeños que estaban en casa. Aferrados a Dios, su fe nunca menguó, todos los días pedían por la salud del pequeño Giovanny hasta que salió del hospital.
Al salir del hospital Giovanny estuvo en un jardín infantil, en el que duró poco tiempo, pues su situación de salud alarmaba a las docentes que se quedaban a cargo del pequeño. Desde entonces su madre se dedicó tiempo completo al cuidado del niño; en casa intentaba enseñarle lo indispensable para su vida. Tras investigar, Luz Marina conoce un instituto donde Giovanny puede aprender aún más y mejorar su condición de vida.
En el año 2017 Luz Marina conoce FUNDEI, una fundación donde le han brindado un acompañamiento integral a ella, su familia y por supuesto a Giovanny. Más que un lugar donde Giovanny puede aprender, hallaron una familia, una que los apoya en cada paso, en el triunfo o en la derrota. En FUNDEI Giovanny ha fortalecido sus habilidades, aunque cuando era niño le dijeron que nunca se iba a mover, ahora baila con sus compañeros. También ha tenido el acompañamiento de especialistas que lo ayudan con amor y paciencia. Los días sábados aprende nuevos idiomas, aunque es un reto grande, lo ha afrontado con alegría; y los domingos, disfruta sus clases de deportes. Con una sonrisa en su cara hace cada ejercicio y celebra con los que estén cerca sus triunfos, que hasta el día de hoy han sido los más grandes para él y sus dos familias; FUNDEI y aquella que lo vio nacer.

Luis Alfredo y la construcción de su mundo

En la localidad de Suba vive un joven de 38 años llamado Luis Alfredo, lo acompañan su madre Patricia Guzmán y dos tías. Luis se destaca por ser muy colaborador y ordenado, realiza actividades como el aseo de la casa, acompañar a su madre o tías a traer el mercado entre otras cosas. Su más grande pasión es la música: “Tiene un don marcado mi hijo, le gusta componer y escribir todos sus pensamientos”, afirma Patricia.

Luis a los 2 años de edad fue diagnosticado de hidrocefalia (aumento de líquido en las cavidades del cerebro) en donde fue operado poniéndole una válvula para que se regulara el líquido cerebral. A la edad de 14 fue diagnosticado con Autismo su madre afirma que: “Todo lo que le ha pasado a Luis fue un preámbulo para prepararme y hacerme fuerte. Luis me enseña a diario como es el concepto de una persona disciplina, organizada y con carácter, que a diario construye y vive en su propio mundo”.

Las comunicaciones es la otra mitad que compone a Luis y sus pasiones, ya que le gusta mucho observar la creatividad que tienen a diario los medios masivos, como la televisión y la radio. Con esta última, realiza de manera personal escritos de los apartados que más le gustan de las cuñas radiales; escucha y analiza como es ser un buen locutor y que estilo puede adoptar para practicarlo. Todos los días plasma sus pensamientos en su diario personal, esto lo ayuda a crear secuencias y componer canciones de su vida. Las caminatas matutinas son otra fuente de inspiración para sus escritos en esta, actividad lo acompaña su madre.

Luis es amante de buscar espacios de concentración en donde le gusta dedicarle tiempo a todas sus pasiones, esto lo aprendió de su madre y demás familia con el tiempo: “Dicen que ellos son raros, pero no, ellos quieren espacios y construir su propio mundo. Obviamente Luis sabe que tiene responsabilidades y un núcleo familiar a quien debe cuidar” afirmar Patricia.

Luis concurso como cantante en el planetario de Bogotá en el año 2005, allí quedó en primer lugar. En el Teatro Colsubsidio participó en la música gracias a su madre y las clases que le estaban impartiendo, esta oportunidad se logró porque Patricia era funcionaría de Bancolombia. En el presente año Patricia y Luis llegan a FUNDEI, y afirma que fue amor a primera vista, ya que les brindan todas las oportunidades que Patricia deseaba para su hijo. También aprende cada día el verdadero valor de pasar tiempo y tener aventuras con él.

El recuerdo favorito que tiene Patricia con su hijo fue un sueño cumplido que ella le brindo, este fue un viaje que realizaron a la ciudad de Santa Marta.  La emoción que tenían los dos por sentirse volar en un avión y conocer el mar era inigualable: “fue una aventura que jamás olvidaré, de solo acordarme me lleno de nostalgia, porque me acuerdo toda la felicidad que Luis irradiaba”, afirma Patricia.

En la actualidad Luis desarrolla actividades de música, emprendimiento y polyglot, desde casa con ayuda de FUNDEI, participa activamente y le gusta socializar mucho con su entorno. Su más grande sueño es ser Comunicador Social, conducir un noticiero o ser locutor y cada día lucha por conseguir este ideal. Para el día de la mujer del presente año, Luis le rindió un homenaje junto al profesor de música que hace parte de FUNDEI, en donde los sentimientos y lágrimas de felicidad fueron los principales actores de este evento. Luis pone en práctica la música en la alabanza de la iglesia cristiana PAI, en la cual asiste con su familia, su género favorito es el góspel o música espiritual.        

Diego Ballesteros un amante de automóviles

En el seno de la familia Ballesteros Romero, vive un joven de 18 años llamado Diego Esteban, diagnosticado con déficit cognitivo y autismo, pero a pesar de todo, Diego es un joven feliz y esa felicidad la irradia a diario con todo su entorno. Realiza actividades matutinas como dibujar, tender su cama y acompañar a sus padres. En las horas de la tarde asiste a terapias las cuales incluyen montar a caballo, música o natación, todas estas las realiza en diferentes sitios, es hijo único y el consentido de su familia.

Su más grande pasión son los carros: pequeños, grandes, viejos, nuevos de todo tipo. Diego se dedica a investigar cuando está en su computador, los precios que tienen en páginas web como OLX, también, como es la construcción de ellos; a veces los dibuja y combina toda clase de colores hasta que quede a la perfección y gusto de él. Cuando se sienta a ver televisión, le dice a sus padres que pongan el canal de History para ver el programa “locos por los autos” y si este no lo están presentando, en los canales de deportes pone las carreras de fórmula uno, ya que sueña con diseñarlos y manejarlos alguna vez en su vida y verse reflejado en un Juan Pablo Montoya, uno de sus grandes ídolos.

Diego desde muy pequeño estuvo hospitalizado y era investigado por los médicos ya que ninguno sabía con exactitud qué era lo que tenía: “Diego mostraba características variadas, algunos afirmaban que era un síndrome, hasta los diez años pude entender cuál era su diagnóstico”, afirma María Clemencia su madre. Sus padres han sido un apoyo en todo su trayecto de vida, afirman que son muchas las enseñanzas que tienen a diario con Diego y que su hijo realiza tantas actividades que los deja asombrados, para todos los conceptos que tenían los médicos.

La música es uno de sus hobbies favoritos, escucha de todo tipo de género: “Romeo Santos, uno de sus cantantes favoritos, en cuanto a la salsa le gusta que tenga mucho chucu chucu para poder cantarla y bailarla, pop y rock son otros géneros que no se quedan atrás para él”, dice María clemencia. Hace tres años están asistiendo a FUNDEI, gracias un sobrino de Maria Clemencia que les conto que, en su escuela, habían ido a hablar sobre un lugar de emprendimiento para las madres cuidadoras y sus hijos con alguna discapacidad.

Diego asistió hasta quinto de primaria a un colegio personalizado llamado Gimnasio de Guilford y después fue remitido a fundaciones, pasando por SINAPSIS y quedándose en FUNDEI por mayor comodidad para sus padres cuidadores y para el mismo Diego. En todos sus años de vida su familia a aprendido a conocerlo y a amarlo tal y como es, lo describen como un muchacho tranquilo, contento y alegre, que está dispuesto a luchar bajo cualquier situación que le ponga la vida. “Diego me ha enseñado tantas cosas, que, si hubiera nacido normal, me hubiera limitado a no aprender más cosas. Pero él me inspira a arriesgarme cada día”.  Son palabras de su madre.

En sus tiempos libres a Diego le gusta ir realizando al lado de “Art Attack” manualidades, esto acompañado de nuevos idiomas que también son enseñados en FUNDEI en el área de polyglot. Ha participado en múltiples eventos en la fundación como el mundial, carnaval de barranquilla, fiesta de disfraces, entre otros. Esto le ha enseñado que el compromiso es la clave de todo en su vida.

Camilo Andrés Garzón un adulto con alma de niño

Camilo Andrés Garzón, es un adulto con alma de niño, a sus 42 años de edad su mayor motivación es su madre Flor Marina Méndez, ellos viven en Fontanar del rio en la localidad de suba. Todos sus días son dedicados a realizar actividades junto a su madre, estas vienen acompañadas de caminatas. También asistía con personas de la tercera edad del sector, los días lunes, miércoles y jueves a hacer aeróbicos, manualidades, tomar onces entre otras cosas.

Es un muchacho súper sociable, su hobby favorito es sentarse en la portería de su conjunto y saludar a todo el mundo que pasa por su lado, esto va acompañado de pintar mándalas, colorear cualquier dibujo o buscar palabras en las sopas de letras. Para Camilo estas dos actividades juntas ayudan a su calma, relajación y concentración. “Dormir y estar en la portería es lo que más disfruta hacer Camilo”, afirma su madre Flor entre risas.

Camilo culminó sus estudios de bachillerato y realizó tres semestres de administración de empresas en la universidad Incca. A la edad de 32 años sufre un accidente de tránsito en la moto que lo llevaba de camino a su casa. Un carro le pego en la farola derecha y lo tumbo pegándose con un poste. Algunos militares que estaban por la zona pidieron el servicio de ambulancia y lo condujeron de inmediato al hospital. Es ahí cuando le diagnosticaron un trauma cráneo encefálico severo cognitivo, los médicos decían que Camilo no iba a sobrevivir esa noche, pero después de 10 años todos sus familiares siguen aportando un granito de arena para que siga mejorando cada vez más.

Camilo Andrés conoció FUNDEI por medio de Mónica Hernández unas de sus vecinas y desde que su madre lo llevo su vida y entorno han cambiado, llevan asistiendo dos años. “Camilo se me está volviendo viejito señorita, pero está feliz. A veces esta lucido, otras no tanto”. Afirma su madre. Su aula favorita en FUNDEI es Polyglot, a pesar de la cuarentena, él disfruta meterse a la aplicación con ayuda de su sobrina e interactuar con diferentes idiomas.

“Todos mis recuerdos son favoritos con Camilo. Todos son especiales, todos los días lo mimo y él está muy pendiente de mí, a pesar de todo”, afirma Flor entre lágrimas. Los juegos favoritos de Camilo son con su sobrina al papá y la cocinita. Con su hermano menor juega a las luchas en donde Camilo con una sonrisa siempre lo derrota.

Julieth y sus talentos

En la localidad de suba, en el barrio Bilbao, vive Julieth Viviana Álvarez Simbaqueva con sus padres, María Janet y Julio Cesar. Las actividades favoritas de Julieth se definen en hacer deporte montando cicla junto a su madre; desarrollar el arte country el cual es un estilo artístico con acabados rústicos y múltiples colores de preferencia vivos. Tiene favoritismo por los juegos de mesa como el domino, parques, lotería y el más elegido por ella, armar rompecabezas.

Una de sus más grandes pasiones es la música, de preferencia mexicana. Tiene varias cantantes favoritas como: Rocio Durcal, Ana Gabriel, Alejandra Guzmán entre otras. A veces en su cuarto le gusta imitarlas y disfrutar cada letra de sus canciones. Julieth realizo sus estudios de primaria y bachillerato en el colegio República Bolivariana de Venezuela. Fue diagnosticada con discapacidad cognitiva moderada a los 7 meses de nacimiento por Accidente Cerebro Vascular (lesión en el cerebro por interrupción sanguínea). Para sus padres fue muy fuerte recibir esta noticia: “Después de que tu bebe se ve bien y se presente esta situación, solo quería que me tragara la tierra. Son miles de preguntas que se presenta y gracias a Dios con el tiempo he ido despejando” afirma María Janet.

Julieth y su familia llegan a FUNDEI por la profesora de Wuayu, Lucia y afirma que desde que inicio y en sus cuatro años de permanencia le ha traído conocimientos y oportunidades. “Julieth ha reforzado sus aprendizajes escolares, socialmente comparte más, practica ejercicio físico guiado. Yo he podido adquirir experiencias frente a diferentes discapacidades”, afirma la madre de Julieth.

Durante toda su vida el proceso de Julieth ha sido lento pero transformador, durante sus primeros 10 años, empezaron a enseñarle sus padres procesos básicos de aprendizajes, también con ayuda de profesores personalizados aprueba sus años escolares. En la actualidad Julieth practica otras actividades lúdicas como pintar, participo en un concurso CULTURA FESTIVA, el cual hace parte de la alcaldía local, este se realizó en el parque Santa Isabel y quedo en segundo puesto.

Uno de los recuerdos más bonitos que tiene Julieth con su familia fue cuando la selecciono la secretaría de educación en el programa, los niños conocen el mar. Era su primer viaje sola por siete días y seis noches; este merito se lo gano por el buen desempeño académico a la edad de 19 años. “Fue difícil para nosotros dejarla ir, pero era el valor de su esfuerzo y peso más el reconocimiento”, afirma su madre.

Todos los sábados de Julieth son llenos de música en FUNDEI un arte que le ayuda a combinar diferentes sonidos con la variación de secuencias; también aprende diferentes idiomas en polyglot una de sus clases favoritas. Los domingos asiste a deportes en donde aprende el valor de trabajar en equipo en donde se motiva con los retos que le brinda esta clase. De lunes a viernes hace actividades en casa como danzas en donde explora la coordinación, movilidad y flexibilidad, aumentando su autoestima, y por último dibujo en donde expresa sus sentimientos por medio de los trazos y colores que identifican su alma.  

Diana Almanza, una sonrisa llena de amor

Diana Patricia Almanza Sierra, mujer emprendedora, soñadora y risueña de 37 años de edad, que actualmente vive en el barrio Tibabuyes, ubicado en la localidad de Suba, realizo estudios de básica primaria y bachillerato hasta sus 18 años. Todas sus mañanas están siempre acompañadas del calor de un tinto y de la compañía de su madre, Martha Consuelo Sierra. Después realiza las actividades de la casa que van acompañadas en tender la cama, doblar ropa y realizar su más grande pasión: Tejer.

“Diana se sienta en la sala con las voces de fondo de la televisión, a veces deja su programa favorito el chavo y teje, gorros, bufandas y bolsos” afirma su madre. Diana no desperdicia ningún tipo de lana que haya en la casa, ya que para ella es primordial combinar todos los colores y hacer regalos para su madre, que es su principal motivación. Desde muy pequeña le diagnosticaron un déficit cognitivo leve, pero esto no ha sido motivo para que Diana se rinda o apague su sonrisa. Su madre no sabía cómo actuar frente a lo que le decían los médicos: “Siempre tome la discapacidad de Diana muy positivamente, a pesar de que los médicos me decían que rogará a Dios por su vida. Pero son nueve meses de espera y yo la quería como me la mandará Dios”, afirma su madre.

Lo más duro para Martha, ha sido quitarle las manías que adquiere con el tiempo su hija, pero ella dice que son cosas triviales, a comparación del regalo que le brindo Dios con su presencia. Diana es una mujer muy activa, no le gusta quedarse sin hacer nada, es por eso que un amigo de la familia, llamado Víctor, le sugiere a la madre de Diana enseñarle cual es el valor del dinero, de ahí surge la idea de un puesto con variedad de dulces como chicles, caramelos, entre otros. Cada uno, con un costo de 100 pesos, afuera de su casa junto con un letrero, en donde, explicaban a sus compradores que pagaran con la cantidad exacta. Esto también se realizó con el fin de que Diana conociera su entorno y observará la naturaleza que la rodeaba.

Diana es muy sociable, es por eso que un día, una señora iba caminando junto con su hija y le compro algunos dulces. Ellas asistían a FUNDEI, la señora le recomienda a Martha que inscribiera a Diana a la fundación, que no se iba a arrepentir. Ella toma la decisión de llevarla a ya que Diana había durado mucho tiempo encerrada en su casa, y su madre considero que eso no era algo sano. Gracias a ello, Martha y Diana ya van a cumplir un año de estar asistiendo a FUNDEI, en donde han aprendido muchas cosas, entre ellas a apoyarse una a la otra.

Uno de sus mayores talentos es la danza y su género favorito es la salsa, Diana practica estos ritmos en la fundación junto con el teatro. Participó en un concurso en el Portal de Suba, “la danza vive su fiesta” con otras fundaciones. También se ha presentado en FUNDEI: “para un día de la familia, recuerdo que bailo para todos. Es la mimada, la consentida de la fundación” afirma su madre y Diana. A lo largo de todo este tiempo ha aprendido a fortalecer las relaciones sociales, las sonrisas y la felicidad, este es el diario a vivir en la casa de Diana.

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