Diana Patricia Almanza Sierra, mujer emprendedora, soñadora y risueña de 37 años de edad, que actualmente vive en el barrio Tibabuyes, ubicado en la localidad de Suba, realizo estudios de básica primaria y bachillerato hasta sus 18 años. Todas sus mañanas están siempre acompañadas del calor de un tinto y de la compañía de su madre, Martha Consuelo Sierra. Después realiza las actividades de la casa que van acompañadas en tender la cama, doblar ropa y realizar su más grande pasión: Tejer.

“Diana se sienta en la sala con las voces de fondo de la televisión, a veces deja su programa favorito el chavo y teje, gorros, bufandas y bolsos” afirma su madre. Diana no desperdicia ningún tipo de lana que haya en la casa, ya que para ella es primordial combinar todos los colores y hacer regalos para su madre, que es su principal motivación. Desde muy pequeña le diagnosticaron un retraso mental leve, pero esto no ha sido motivo para que Diana se rinda o apague su sonrisa. Su madre no sabía cómo actuar frente a lo que le decían los médicos: “Siempre tome la discapacidad de Diana muy positivamente, a pesar de que los médicos me decían que rogará a Dios por su vida. Pero son nueve meses de espera y yo la quería como me la mandará Dios”, afirma su madre.

Lo más duro para Martha, ha sido quitarle las manías que adquiere con el tiempo su hija, pero ella dice que son cosas triviales, a comparación del regalo que le brindo Dios con su presencia. Diana es una mujer muy activa, no le gusta quedarse sin hacer nada, es por eso que un amigo de la familia, llamado Víctor, le sugiere a la madre de Diana enseñarle cual es el valor del dinero, de ahí surge la idea de un puesto con variedad de dulces como chicles, caramelos, entre otros. Cada uno, con un costo de 100 pesos, afuera de su casa junto con un letrero, en donde, explicaban a sus compradores que pagaran con la cantidad exacta. Esto también se realizó con el fin de que Diana conociera su entorno y observará la naturaleza que la rodeaba.

Diana es muy sociable, es por eso que un día, una señora iba caminando junto con su hija y le compro algunos dulces. Ellas asistían a FUNDEI, la señora le recomienda a Martha que inscribiera a Diana a la fundación, que no se iba a arrepentir. Ella toma la decisión de llevarla a ya que Diana había durado mucho tiempo encerrada en su casa, y su madre considero que eso no era algo sano. Gracias a ello, Martha y Diana ya van a cumplir un año de estar asistiendo a FUNDEI, en donde han aprendido muchas cosas, entre ellas a apoyarse una a la otra.

Uno de sus mayores talentos es la danza y su género favorito es la salsa, Diana practica estos ritmos en la fundación junto con el teatro. Participó en un concurso en el Portal de Suba, “la danza vive su fiesta” con otras fundaciones. También se ha presentado en FUNDEI: “para un día de la familia, recuerdo que bailo para todos. Es la mimada, la consentida de la fundación” afirma su madre y Diana. A lo largo de todo este tiempo ha aprendido a fortalecer las relaciones sociales, las sonrisas y la felicidad, este es el diario a vivir en la casa de Diana.

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